sábado, 25 de febrero de 2012

UNA HISTORIA EN LA BAÑERA


CAPITULO 1. EL DESENCANTO

Allí estaba rodeada por inmaculadas paredes blancas abandonada al suave balanceo y aliviada por vigorosos chorros que salían de los flancos de su bañera. Sus pensamientos rápidamente se expandían hacia el exterior y un deseo irrefrenable de evaporarse junto con los vapores que se iban condensando en el espejo y la mampara de cristal.
            Un bote de champú barato que se había comprado en un centro comercial le sacó por un instante de sus pensamientos. Fresa pasión, pensó Rebeca, qué chorrada, a quién se le ocurrió la idea de utilizar los sabores para enamorar. Por aquel tiempo Rebeca atesoraba cuatro novios fallidos y un sin fin de conocidos con intereses comunes pero en otra onda emocional.
            Llevaba un cuarto de su vida en Canarias, destino que había elegido junto con su primer novio, a pesar de las negativas de su familia. . No podía soportar que le dirigiesen la vida. Sabía, por su profesión libre de estadista, que los condicionantes están fijos por el entorno pero lo relativo a la persona era susceptible de ser modificado .
            El timbre del teléfono y su piel arrugada le sacaron de nuevo de sus oscuros pensamientos sobre la materia oscura y los universos paralelos. Giró el mecanismo que libera el tapón de la bañera y en una danza preludio se mezclaron sus pensamientos con el elegante vórtice transparente, altivo y distante que arrastra como agujero negro todas las anteriores elucubraciones hacia un destino cíclico y casi infinito a escala humana.
            

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